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Conferencia excepcional de Shirin Ebadi en el Colegio de Abogados de París (11 de abril de 2019)

El 11 de abril de 2019, el Colegio de Abogados de París tuvo el honor de acoger a Shirin Ebadi, abogada y juez iraní, Premio Nobel de la Paz 2003, que ha tenido que huir de su país por las presiones sufridas a causa de su compromiso con los derechos humanos, y particularmente con los derechos de las mujeres y de los niños. Ante una sala completa, Ebadi dibujó un escenario alarmante de la situación de los abogados en un país donde la independencia de la justicia está muy comprometida, y donde numerosos abogados son encarcelados por haber ejercido legítimamente sus funciones.

Después de una introducción de Marie-Aimée Peyron (Decana del Colegio de París), Basile Ader (Vicedecano) leyó una carta escrita por Nasrin Sotoudeh desde la prisión de Evin, transmitida por Reza Khadan, su marido. En ella describe la situación de los abogados y de la Justicia en Irán, la condición de las mujeres y la importancia de que tengan libertad a la hora de vestirse y da testimonio de su reconocimiento por la movilización que ha suscitado su causa.

En su alocución, Shirin Ebadi presentó la historia del Colegio de Abogados iraní, para dejar claras las razones por las que últimamente no apoyan a los abogados que hacen frente a la represión del régimen. En efecto, la institución ha sido una de las primeras en ser atacadas después de la Revolución de 1979. Después de 18 años de inexistencia, el Colegio fue restablecido, pero sumiso al poder político: todo abogado que se presente candidato a un puesto de administración debe ser previamente aprobado por el Tribunal Revolucionario -que depende directamente del Ministerio de Inteligencia.

La falta de independencia del Colegio es tal que, con motivo del su encarcelamiento, Shirin Ebadi debió comparecer, además de en el proceso ordinario, ante las instancias del Colegio.

Pero no se trata de la única restricción a la independencia de la justicia que hay en el país:

  • Bajo el régimen del reformista Jatami, se aprobó una ley que permitía al poder judicial retirar directamente las licencias de abogados. Desde entonces, todos los abogados que obtienen licencia se deben presentar ante el poder judicial cada dos años para renovar su autorización para ejercer. Este sistema ha hecho que exista un tipo de abogados que obtiene su licencia directamente del poder judicial y que no tenga, evidentemente, la posibilidad de defender a sus clientes de manera integral.
  • Todas las cuestiones que implican a un miembro del clero deben ser juzgadas por un tribunal especial del clero. Ante éste, los abogados que pleiteen, deben cumplir una doble condición: que ellos mismos sean miembros del clero y que sean aprobados por el poder político.
  • Otra restricción proviene del voto de una ley de hace dos años relacionada con las infracciones en materia de seguridad. Según el caso, los únicos abogados que pueden representar en el proceso a los clientes son aquellos que el ministerio de Información ha aprobado. El Ministerio se defiende de toda injerencia, afirmado que no son ellos los que eligen a los abogados, sino que es la autoridad judicial quien lleva a cabo esta elección: pero nadie se deja engañar por el hecho evidente de que el poder judicial está bajo el control del poder ejecutivo.

En todos los casos que se han presentado últimamente, el Colegio iraní se ha mantenido en silencio. Ni una sola vez su Consejo de Administración ha enviado a uno de sus miembros a visitar a sus colegiados encarcelados. Es por ello por lo que Shirin Ebadi, al acabar la intervención fue respondido con una ovación, que agradeció calurosamente a los abogados, por su movilización internacional. Además, propuso crear un grupo de amistad entre los abogados franceses e iraníes.

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